Alberto Breccia, bocetos inéditos / Inédits d'Alberto Breccia

"Como yo estoy permanentemente dibujando otro tipo de cosas -lo hago para mí, me divierte mucho-, yo estoy pintando, pinto...hago todo tipo de trabajos, buscando técnicas, o soltándome, todo eso después va a la historieta. No puedo apartar una cosa de la otra. No soy un hombre que trabaje en forma agobiante la historieta. Yo trabajo pocas horas diarias. Trabajo seis, siete horas, o menos. Cuando yo noto que me estoy cansando, que pierdo interés en lo que estoy haciendo, en ese preciso momento, aunque lleve una hora dibujando, dejo. Porque a partir de ahí yo estoy empezando a estropear el trabajo. Es decir, ya perdí el amor por lo que estoy haciendo. Entonces paso a otra cosa. Hago dibujos para mí, usando todo tipo de material, óleo, acuarela, carbón...lo que sea. No importa con qué, no importa qué. Eso, claro, después va a la historieta, pasa, inevitablemente. Y entonces la historieta mía es poco historieta, y es poco comercial."

Alberto Breccia, en la entrevista filmada por Gustavo Mtz Smith para la Roland Collection of Films on Art. Luego ese video se reprodujo en el programa "Caloi en su tinta" (ATC) en 1993, como homenaje a Breccia a pocos día de su muerte.


Troesmas festeja entonces sus 20 años con el El Viejo. Algunos de estos dibujos aparecen en aquellos Sketchbooks de Breccia editados por Ancares, pero la mayoría son inéditos. Provienen en gran parte de la colección que su mujer, Irma Dariozzi, trajo a Europa en el 2003 o 2004. Otros forman parte de los originales que conservaba el editor y representante francés de Breccia, Latino Imparato. En aquel momento saqué fotos (malas!) de todo lo que pude y ayudé a escanear algunos. Buena parte de este material se vendió (yo compré algunos bocetos, que ya mostré aquí y que incluyo otra vez) y otra parte fue a parar al Museo de Angoulême junto con las páginas de historieta de El Viejo. Los volví a ver en 2021 cuando estuve en el Museo para homenajear justamente a Breccia. Hay de todo, bocetos hechos en la confitería Del Molino en Buenos Aires, en los años 60 y 70, la mayoría con birome, en los que aparece ese tono humorístico que El Viejo conservó hasta el final. Hay un estudio para una ilustración, otro para una de las pinturas de Breccia inspiradas en cuentos de Jorge Luis Borges (El Zahir), y dibujos sueltos de los años 80-90, porque como Breccia decía en la entrevista: lo importante es dibujar, no importa con qué, no importa qué.






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